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Autor anónimo

Jorge Perugorría

Plática con Jorge Perugorría, actor de cine:pichy.jpg (5924 bytes)⦣128;œSi la revolución no la hubiera hecho Fidel quizás la hubiéramos hecho nosotros⦣128;


Tras interpretar el papel de Diego, joven gay amante del arte y la libertad en una Cuba intolerante con los homosexuales, en la película cubana ⦣128;œFresa y Chocolate⦣128; -nominada al Oscar como mejor película extranjera en 1995-, este actor cubano se ganó un puesto en la historia del cine latinoamericano. Una década y treinta y cinco películas después, Perugorría ha construido una trayectoria internacional que le ha llevado a trabajar al lado de importantes directores de cine como el español Bigas Luna y con actrices como la ⦣128;œchica almodóvar⦣128; Penélope Cruz.

Conoce a Fidel Castro, y con palabras muy diplomáticas habló de las cosas que considera deberían cambiar en Cuba, eso sí: ⦣128;œlos cambios en Cuba los tenemos que hacer los cubanos⦣128;, dice.

⦣128;œEl Pichi⦣128;, como le dicen amigos y familiares desde la infancia, vino a El Salvador para gestionar fondos para una película del salvadoreño Rolando Medina (Ulises con y), en la que interpretará el rol protagónico. Perugorría también vino a presentar ⦣128;œCaribe⦣128;, filmada en Costa Rica.

Hoy tuvimos una experiencia curiosa, anduvimos buscando en los rentavideos las películas en que has participado, pero por alguna razón todas estaban alquiladas.

Pero es bueno ¿no? Es una pena porque imagino que hay pocos lugares acá, donde se pueda ver cine cubano, latinoamericano⦣128;font>

¿Por qué te dicen el ⦣128;œPichi⦣128;? ¿Es un diminutivo?

No, de chiquito me pusieron así, debe ser porque Jorge es un nombre muy común, y Perugorría es un apellido vasco impronunciable en La Habana.

¿Entonces no tiene ningún significado particular?

No, nada. No tiene ni que ver con el tamaño de nada.

Ja ja ja ja. Contános ¿cómo fue tu infancia en Cuba, en los primeros años de la revolución?

Bueno, nací dentro de la revolución, en el 65, ya en medio de todos los cambios. Mi infancia transcurrió dentro de una familia trabajadora, humilde.

¿A qué se dedicaban tus padres?

Soy hijo de padres separados, mi madre trabajaba en una oficina, mi padre trabajaba en un negocio de turismo. Fue una infancia bien tranquila.

¿Hermanos, hermanas?

Tengo un hermano, dos hermanas.

¿Están metidas en el arte?

No, no, en mi familia nadie, solamente yo. Bueno, el primero, ahora sí hay unos cuantos.

¿Y tus hijos, tienen alguna inclinación por el arte? (Jorge Perugorría tiene cuatro hijos, todos varones: Amén, Anthuan, Adán y Andros)

Hay dos estudiando música, uno que le gusta el teatro un poco.

¿Y en qué momento te cae ⦣128;œla peseta⦣128;, como decimos aquí en El Salvador, de que querías dedicarte a la actuación?

Recuerdo mis primeras cositas como de payaso en la escuela ¿no? Más que de payaso, es una manera de decirse⦣128;font>


¿Del bromista de la clase?
Del bromista y todo eso. Lo primero que yo iba a estudiar era medicina. Incluso ya estaba metido en la carrera de medicina cuando descubrí el teatro, y es por un grupo aficionado de la escuela. Los ví y dije: ⦣128;˜espérate, quiero vivir esa experiencia⦣128;™, y ahí me cambió todo el chip. La primera inclinación que yo tuve por algo que tuviera que ver con el arte fue la pintura. Estuve en una casa de cultura con un profesor de pintura, ahí sí empecé bien jovencito, como a los doce años, pero después ya no seguí. Entonces, cuando estaba ya en la carrera de medicina descubrí ese grupo, ponían una obra rusa que se llamaba ⦣128;œLa Estación⦣128;, no recuerdo ni quién era el autor, pues dije ⦣128;˜yo quiero hacer eso⦣128;™.

¿Cuántos años tenías?

Diecisiete años, era un adolescente. Estaba en último año de preuniversitario. Dejé la medicina y me puse a estudiar edificaciones en una escuela de dibujo arquitectónico y empecé a hacer teatro aficionado. Para esa altura, cuando ya me había interesado la actuación, ya habían pasado las pruebas del ISA (Instituto Superior de Arte de Cuba), que es donde se estudia actuación a nivel superior, y entonces no podía ese año. Y para que no me cogiera el servicio militar, ⦣128;˜bueno, voy a estudiar otra cosa⦣128;™. Mire la escuela donde más niñas bonitas había y dije, ⦣128;˜en esta de dibujo hay cantidad⦣128;™⦣128;font>

Ja ja ja ja

⦣128;dije, ⦣128;˜ahí me meto⦣128;™, y ya. Pasé un tiempo ahí, empecé en un grupo, mi primera obra se llamaba ⦣128;œHistoria de un flemón⦣128;, de⦣128;se llama este dramaturgo argentino? Ya no me acuerdo ni el nombre, un dramaturgo contemporáneo, y ahí empecé a pegar gritos con lo del flemón, y ahí esa catarsis del actor arriba de un escenario, ahí con el dolor de muelas y eso⦣128;font>

Ja ja ja

⦣128;dije: ⦣128;˜oye, qué maravilla⦣128;™, ¿no? Canalizar toda la energía esa que tenía y que la usaba para otra cosa ¿no?⦣128;usarla arriba de un escenario.

¿Para qué la usabas?

Para divertirme un poco. Con esa idea también, la misma que me llevó a estudiar medicina, del ser humano, esa cosa de curar, quizá no el cuerpo sino el alma. Los actores trabajan con la complejidad del ser humano, su psicología. Y entonces, descubrí eso en un grupo de la escuela. Participamos en concursos de teatro, me gané casi todos los premios con ese trabajo, como mejor actor. Y entonces, pues ya, descubrí que me gustaba mucho eso y por ahí seguí. Ese grupo me llevó a otro grupo aficionado. En Cuba, el movimiento aficionado era muy fuerte entre estudiantes, trabajadores⦣128;odavía sigue siéndolo pero en aquella época más. Y empecé a trabajar en un grupo que dirige Humberto Rodrigo. æ#137;l fue mi primer profesor de teatro.

¿Intentaste luego entrar al Instituto Superior de Arte?

Sí, aprobé el examen de actuación, pero suspendí matemática. Y entonces hacía prueba de matemáticas y español, y como no lo aprobé tuve que seguir en el movimiento aficionado en una época en que en Cuba, para ser actor, o eras graduado de la escuela -que te permitía tener un título-, o eras de los actores viejos que ya tenían un título aunque no hubieran sido graduados de la escuela, que eran profesionales, que tenían un salario.


¿Qué hiciste entonces?
Entonces vinieron muchos años de hacer teatro: cuatro años de teatro aficionado, que fue mi escuela. Ahí hicimos todo el repertorio de teatro internacional. Hice desde Shakespeare hasta muchas otras cosas, repertorio cubano también. Y de ahí pasé a un grupo profesional, que se llama ⦣128;œArte Popular⦣128;. Al cabo de dos años de trabajo haciendo protagónicos te evalúa una comisión y te da un título, que equivale al de la Escuela. Y ese título también significa que te paguen un salario por hacer teatro. Fueron casi diez años de mi vida haciendo teatro, y también, ya al final, haciendo cortos de televisión, cortos de la Escuela de Cine San Antonio de los Baños, una que otra serie, no mucho, más para televisión, haciendo cositas⦣128;
asta que llegó ⦣128;œFresa y Chocolate⦣128;.

¿Y lograste librarte del servicio militar?

Logré escapar del servicio militar, cosa que le deseo a todos los jóvenes

¿Y por qué no querías?

Porque es más bonito hacer una revolución a que te manden a actividades de soldado ¿No?

¿Si te hubiera tocado pelear en la revolución sí habrías tomado las armas?

Si no la hubiera hecho Fidel quizás la hubiéramos hecho nosotros. Pero ya cuando llegamos estaba hecho todo, ya lo demás era un poco aburrido, muy burocrático, muy convencional para el espíritu de uno. Y entonces, nada, el teatro es revolución también, en el arte ¿no?.

¿Te cansa que te sigan preguntando de ⦣128;œFresa y Chocolate⦣128;?

Verdaderamente es algo con lo que me he acostumbrado a vivir, porque es la película que más proyección internacional y que más reconocimiento ha tenido de las que he hecho. Entonces, siempre que llego a un lugar, que no me conocen, que las primeras palabras sean de ⦣128;œFresa y Chocolate⦣128; es maravilloso, porque tiene que ver con algo tan exquisito que uno hizo. Hay sabor, hay todo un proceso detrás de eso. Y entonces siempre es interesante y motivo de orgullo para uno porque es una película que ya es un clásico del cine latinoamericano, que ya es un clásico del cine, y entonces es imposible no seguir arrastrando eso. Al principio, cuando terminó la película dije: ⦣128;˜bueno, ¿qué hago? ¿Espero encontrarme otra historia como esa, con un guión tan maravilloso como ese de Senel Paz, o qué hacer? Y no queda otra que seguir trabajando. Como decía un poeta: ⦣128;œlas películas que haces no aparecen así por arte de magia⦣128;. Y de ⦣128;œFresa y Chocolate⦣128; para acá, hace más de diez años, he hecho ya treinta y cinco películas. O sea que he estado trabajando durísimo. Quizás en ninguna haya tenido la proyección que ha tenido esa, pero he estado en proyectos muy interesantes, tanto las películas cubanas como las latinoamericanas y las que he hecho en Europa, con directores emblemáticos, del cine latinoamericano, del cine europeo.

¿Cuáles son las que te han dado más satisfacción personal y profesional, además de ⦣128;œFresa y Chocolate⦣128;?

Todas. A veces yo digo que hasta las malas películas deberían de tener buena suerte, todas las hace uno con la misma pasión. Y al final nunca se sabe con las películas. Hay algunas que tienen magia y otras no, hay historias que se te meten y piensas que estás haciendo una gran obra y al final es una película correcta, y no pasa de ahí. Hay algo ahí de la magia del cine, que aparece solamente pocas veces en la carrera de un actor, e incluso de un director, e incluso de grandes actores y de grandes directores. De toda una obra se distinguen por una o dos películas. He hecho otras películas con las que estoy muy feliz, de cine cubano, películas como ⦣128;œGuantanamera⦣128;, que era de ese mismo tipo, como ⦣128;œLista de espera⦣128;, ⦣128;œAmor Vertical⦣128;, ⦣128;œMiel para Ochún⦣128;, y otras⦣128;Muchas películas de esas que he hecho han sido premiadas en festivales, he recibido premios por mis trabajos en esas películas, pero no han tenido la misma connotación mundial que tuvo esa.

¿Y en qué se parece Jorge a Diego?

A Jorge le encantaría parecerse a Diego, porque Diego es un ser humano maravilloso, yo no soy gay pero, como digo en la película, como se lo comento a David, nadie es perfecto ¿no?

Ja ja ja ja

⦣128;ero por lo demás es un ser encantador, es un ser humano fascinante, con una cultura maravillosa, con una humanidad, con un carisma y con una gracia que ya me gustaría a mí. Habrá tenido más suerte que yo, je je, con hombres y con mujeres, en todo.

¿Cómo escogés los papeles que vas a realizar?

No tengo mucha predilección en los géneros ni en la temática de las películas. Me interesa mucho ampliar mi registro como actor, probar cosas diferentes. O sea, si hago una película de un tipo ahora, me gustaría que el próximo paso fuera algo totalmente distinto, porque me da la posibilidad de probar otros registros. Me encanta componer personajes. Lo que me interesa más que todo es la complejidad del ser humano, lo que busco en cada personaje es llegar a construir un ser humano, y ese respeto hacia el ser humano es una de mis grandes aspiraciones en esta carrera de actor. Creo que a veces he tenido un problema, por el propio físico mío, en relación al cine que trabaja con la imagen también, a veces me han tratado de encasillar en determinado -no tanto ahora como cuando era más joven-, en determinado tipo de personaje de galán y esas cosas. Pero verdaderamente componer personajes, caracterizar personajes me ha gustado, y he tenido la posibilidad de hacerlo también.


También tenés una faceta de pintor. La postergaste un tiempo, para dedicarte más que todo al cine y después, a través de una película, ⦣128;œVolaverunt⦣128;, en que interpretaste a Goya, decides retomar esa faceta, y parece que te ha ido bien.
Sí, sí, me ha ido bastante bien. Me ha ido bien porque disfruto hacerlo.

Leí en algún lado que te sentís más libre con la pintura que con el cine.

Sí, he dicho por ahí que encuentro en la pintura la libertad que no hay en el cine. El cine es un trabajo colectivo que está sometido a la industria, a veces hay que hacer muchas concesiones con la industria, con el mercado. Entonces la pintura es algo mucho más personal, y de esa manera uno tiene más facilidades para expresarse. En ese sentido es que hablo de la libertad. Como actor también me encuentro, pero como pintor depende más de mí mismo, como actor depende más de un colectivo.

¿Y en qué corriente ubicas tu pintura?

Creo que soy un pintor expresionista. A pesar de la falta también de academia en la pintura, mi manera de ser me convierte en un pintor expresionista. Aunque también hay una gran parte de mi obra que es figurativa, un expresionismo figurativo, pero también expresionismo abstracto, a veces casi naif, pero naif contemporáneo, criollo, cubano. Ahora estoy haciendo un trabajo que tiene que ver más con la parte afro cubana, con la identidad, con la cosa de la religión afrocubana.

(Muestra el estampado que tiene la camisa negra).

¿Eso es tuyo?

Sí, y entonces es una búsqueda de todas maneras. La pintura me ha dado libertad también en el sentido de que tengo menos compromisos que con mi trabajo como actor, en que la gente siempre espera un resultado, que a veces no depende del trabajo de uno solo sino de un proceso que parte de un guión, de un director que tenga claro la historia que quiere contar y cómo contarla⦣128;la pintura no. Es una búsqueda sin ningún tipo de compromisos de nada. Es casi como un hobbie, es la necesidad mía de expresarme a través de otro medio.

Tú hiciste una serie inspirada en el cuadro ⦣128;œEl Grito⦣128;, de Edward Much.

Sí, hice una serie que era también muy expresionista, y que tenía mucho que ver con ⦣128;œEl Grito⦣128; de Much, antes de que se lo robaran.


¿Y a Jorge Perugorría qué le hace sentir la desesperación de ⦣128;œEl Grito⦣128;?
Era como una necesidad de expresarme de una manera mucho más personal. ¿Sabes? Nunca me gusta relacionar el éxito profesional con algo utópico o lejos de contradicciones y de dudas. Era una serie que tenía que ver con: no importa que lo vean a uno como un privilegiado dentro de una sociedad, dentro de un país, sino que uno tiene también cosas por las que gritar. También hay dolor dentro de uno, aunque a uno lo puedan ver como un hombre de éxito, como dice una película cubana. O sea, también hay dudas, contradicciones, hay dolor, hay ganas de cambiar cosas. Bueno, en el mundo de hoy creo que es más que justificable, creo que alguien que no tenga ganas de gritar pues está ciego y sordo, o le falta algún sentido.

¿Pero hay cosas que te desesperan en particular?

Sí, muchas cosas me desesperan y terminan siendo una preocupación y un tormento para uno.

¿Cómo cuáles?

Por ejemplo, ahora mismo la guerra. Un absurdo como ese me parece algo tremendamente desesperanzador. Vivir en un mundo en donde toda esa utopía con la que me criaron, que nos hicieron pensar que era el mundo, se derrumbó en todas partes, menos ahí. Eso te llena de dudas y de contradicción.

¿Qué cosas cambiarías, en Cuba?

Todo cambia, se transforma, es la dialéctica, como decía yo en ⦣128;œGuantanamera⦣128;. Pero hay muchas cosas que me gustaría cambiar. Pienso que cambiarán en su momento. También pienso que los cambios en Cuba los tenemos que hacer los cubanos. Que no nos venga nadie a decir lo que tenemos que hacer, en primer lugar. Pienso que un país, una sociedad como la cubana, necesita un tiempo para desarrollar esos cambios adentro, para que no sea una ruptura sino una continuidad del mismo proceso que se ha venido llevando en la revolución cubana.

Una de las cosas que cambiaremos es que hasta ahora hemos sacrificado la libertad individual por la colectiva, que somos un país en donde hemos vivido más para los demás que para nosotros mismos. Esas cosas son bonitas, no me gustaría que cambiaran mucho, pero eso de la libertad sí, porque es un sacrificio. Mientras no cambien las condiciones que hacen que Cuba continúe aislada del resto del mundo, pues no cambiará. Y pienso que es ya también una necesidad de la juventud cubana poder crecer y de usar las mismas armaS que te da la sociedad, como el nivel cultural, intelectual.

Vos residís en Cuba, aunque trabajás en el extranjero.

Sí, yo vivo en La Habana.

¿Cómo es tu relación con el pueblo cubano? ¿Estás en contacto cercano con ellos, te miran como estrella de cine?

Una vez me preguntaron eso y yo dije que en Cuba no hay estrella de cine. La única estrella era Fidel y los demás somos personajes secundarios.


Ja ja ja ja.
Un actor es un actor, es alguien común, ordinario, como cualquier otro, como son los médicos. Todo mundo pasa los mismos trabajos, las mismas carencias. Yo antes de tener una proyección internacional era un actor que, como muchos compañeros míos, que salen en la televisión, son conocidos, salen en el cine, pero después tienen que coger una Guagua, hacer la cola, coger la cartilla, comprar el pan.

¿Y tú hacés todo eso?

No, ya después que yo tengo una proyección internacional tengo un privilegio en relación a mis compañeros, que la mayoría de los actores cubanos, pero sí sigo siendo parte del pueblo. Mi gran compromiso con el cine cubano es por el pueblo cubano, porque eso es lo único que yo puedo aportar en este proceso de cambio, de lo que hablamos, de este proceso de maduración de la propia revolución, de enriquecimiento, crecimiento, desarrollo.

¿O sea que vos vas por las calles de Cuba y te paras a hablar con los vecinos?

Como cualquier cubano, claro. Una vez estaba haciéndole un video a Silvio, estaba parado ahí en Coppelia, ahí donde rodé ⦣128;œFresa y Chocolate⦣128;, con una camarita, y normal, todo mundo pasando al lado mío. Alguien me conoce y repara en mí, pero tampoco hay una prensa que estimule ese tipo de fanatismos al actor, por suerte ¿no?

¿Cómo hace alguien del medio del espectáculo, con tantos viajes, para mantener una matrimonio por veinte años?

Ha seguido porque me gusta mi mujer, en otro caso no sé. Todavía la miro y me dan ganas de caerle a besos, y esas cosas. No veo esa historia de otra manera. Yo me crié con las canciones de Silvio, oía esa canción que hablaba de ⦣128;˜la familia, propiedad privada⦣128;™, y el amor. Para mí todo eso era como un rezago de pasado. Y después terminé haciendo la familia, y una familia que representa para mí algo importantísimo en mi vida, y que cuido, y que trato de echar para adelante.

Es la primera vez que venís a El Salvador ¿Qué referencias tenías?

Primera vez. ¿Referencias? Mi amigo el Gutty, Jorge Dalton, Rolando, después que lo conocí. Bueno, referencias históricas de El Salvador, y toda la relación de Cuba con una parte de la historia de El Salvador, y con una parte de la historia latinoamericana. Pero estoy aquí fundamentalmente por el cine. Yo he venido a El Salvador igual que fui a Costa Rica y a otros países centroamericanos y tratar de incentivar y de ayudar.

¿Y qué te llamó la atención de ⦣128;œUlises con y⦣128;?

De ⦣128;œUlises con y⦣128; me llamó la atención, primero, la historia. Me pareció una idea buenísima de Rolando hacer una película de un personaje que está preso veinte años, y sale, y se encuentra con El Salvador de hoy. Una persona que estuvo presa por tratar de hacer un El Salvador diferente al que dejó cuando entró. Me parece un cuento fantástico. El reencuentro con su familia, con sus amores, con su historia, con su país⦣128;font>

Te va bien con la actuación, con la pintura, con las matemáticas, ¿cómo te va con la gestión financiera?

Vivo en Cuba, vivo prácticamente al día. Hago una película, mejoro, después con otra película hay menos. Vvir del cine, como he vivido durante estos últimos diez años, es casi algo excepcional, siendo un actor latinoamericano, siendo un actor cubano. Generalmente todos en Latinoamérica, en Europa incluso, y hasta en Estados Unidos, la gran mayoría de actores viven del trabajo en la televisión, aunque lo puedan vincular con el cine. Entonces, soy un privilegiado, pero un privilegiado por hacer sólo lo que me da la gana.

Mencionabas ahora (en el conversatorio en el Teatro Poma) que⦣128;œFresa y Chocolate⦣128;contribuyó a modificar las percepciones que tenían en Cuba de los homosexuales. ¿Hasta dónde llegan las posibilidades del cine de transformar la gente y la sociedad?

Es increíble, por eso le apuesto tanto a que los países necesitan un cine nacional. Creo que el cine es un instrumento para salvaguardar la identidad de un país. El arte en general, pero el cine en particular, es la memoria en imagen y sonido de un país. En mi experiencia con el cine cubano he podido ver cuánto significan las películas para los cubanos. Aunque al lado estén poniendo cualquier película espectacular de Holywood, o de cualquier lado del mundo, la gente hace la cola y la ve, porque la gente quiere verse en la pantalla, quiere ver sus problemas, quiere ver su manera de ser, de sentir, verse reflejado en la pantalla, y ver que los cineastas están haciendo algo para que ellos sean parte de esa memoria, de ese país. Y lo agradecen infinitamente, y a veces los ayuda también a pensar. Es una manera de ser libre ¿no? Si Holywood fabrica sueños, nosotros con nuestras películas podemos fabricar realidades.

¿Qué película te conmueve, Jorge?

¿Que me haya marcado? Bueno, son tantas en la historia del cine, desde Amarcord, de Federico Felinni, que aunque siendo un cine italiano era tan parte de la cotidianidad de mi vida, fue tremendo ver esa película, y muchísimas más. Del cine italiano, también del cine americano, europeo en general. Hay directores que tienen una obra que encontrarse con ellos es conmovedor.

¿Algún personaje, o un guión, que te hayan ofrecido y no hayas aceptado?

Sí hay. Hay varios, algunos que no he podido hacer, otros que no he aceptado. Por ejemplo iba a trabajar en la película de Reynaldo Arenas y finalmente no trabajé.

¿Cuál película?

⦣128;œAntes que anochezca⦣128;, la de Julian Schnabel, con Javier Bardem. Y así hay varias películas que uno ve, lee la historia y no le interesa. Constantemente, a veces más, a veces menos, pero me están llegando guiones a la casa, historias que de pronto no me interesan y no me meto.

¿Y en esta película en particular, ⦣128;œAntes que anochezca⦣128;, por qué no participaste? ¿Qué fue lo que no te gustó?

Aquí fue un problema que, por el hecho de vivir en Cuba, me pareció una mirada muy de alguien de afuera de Cuba, hacia un problema de tal complejidad. O sea, yo soy amigo de Schnabel, soy amigo de Javier, y ayudé un poco en todo el proceso, incluso cuando Javier estuvo en La Habana, que estuvo preparando el personaje, le presenté escritores y gente que conocía a Reynaldo. Colaboré en ese sentido en el proyecto, pero era un proyecto en que preferí no estar como actor, porque era una visión, de verdad, como terminó siendo, una visión totalmente diferente a lo que yo pensé que se iba a hacer en relación a Reynaldo.

En Cuba hay libertad para los creadores en el cine y no, por ejemplo, para el periodismo, para la población. ¿Qué pensás sobre eso?

Eso lo hemos ganado a pulso nosotros, los cineastas. Hay varias razones históricas, dentro de la revolución, por las que el cine... Primeramente, el grupo de intelectuales que formó el cine cubano era un grupo muy respetable de revolucionarios e intelectuales cubanos. Entre ellos estaba un compañero de Fidel, Alfredo Guevara, que desde la universidad acompañó a Fidel, desde los inicios mismos de la revolución, por lo que tenía una autoridad. Y le tocó dirigir el cine, junto con figuras como Titón, (Tomás Gutiérrez Alea, director de ⦣128;œFresa y Chocolate⦣128;, y ⦣128;œGuantanamera⦣128;) Julio García Espinoza y otros. Y ellos se ganaron un respeto como intelectuales. Ellos empezaron a hacer un cine que era una crónica de los primeros años de la revolución, y después continuaron buscando la identidad del cine cubano, siempre con esa mirada a la realidad. En relación a otras áreas de la cultura, quizás no tuvieron dirigentes que pudieran defender el derecho de otros intelectuales. Hubo generaciones de artistas plásticos que se fueron completas, o muchos escritores que se fueron, como el propio Reynaldo (Arenas). Hubo mucho más censura en la televisión, porque la televisión todo mundo sabe en lo que consiste, que no es más que un instrumento, un instrumento político. En el cine tenemos mucho más libertad nosotros en hacer una película que lo que puede tener la televisón cubana para abordar un tema en una serie, o la que puede tener un periodista para publicar un artículo en la prensa. El cine siempre tiene un público mucho más reducido, más de élite, incluso dentro de Cuba, por lo popular que es.

¿Y tú conoces a Fidel Castro?

Sí.

¿Y qué pensás de él?

Eh⦣128;/font>

(Perugorría sonríe, eleva su muñeca y mira el reloj con ademán de que ha pasado el tiempo)

Te pusiste rojo⦣128;font>

Ja ja ja ja. Si me puse rojo fue por él.

Ja ja ja ja

Espero que se me quite.

Pero⦣128;font>

Te dí la respuesta⦣128;a, ja, ja. ¿De Fidel? Considero que es una figura importante de la historia contemporánea, de Latinoamérica, del mundo. æ#137;l es una persona que para muchos es un ejemplo de resistencia ante Estados Unidos, del imperio americano, de lucha, de consagración a esa lucha. Y que para otros, que ese ejemplo exista no es más que sacrificio, no es más que carencias, que dificultades, que luchas. Y la lucha siempre es sacrificio. Entonces tiene esos dos puntos de vista.

¿Para tí es ambas cosas?

Para mí tiene ambas cosas. Lo que representamos y lo que somos. O sea, representamos una utopía para toda Latinoamérica, para todo el Tercer Mundo, y para mucha gente también del Primero. Pero para que esa utopía esté viva, el precio de ser la diferencia es un precio que conlleva también un sacrificio. Y en ese sentido es que también representa eso. Hay otras personas que están más parcializadas, pero yo como cubano respondo a otra generación, prefiero no entrar en esa discusión política, parcializada de un lado y de otro, esos discursos que ya no conducen a nada cuando ya vivimos otros tiempos. No solamente es que Cuba haya cambiado sino que ha cambiado el mundo. Entonces, en ese sentido, estos discursos políticos prefiero verlos desde otro lugar, es mucho más complejo.

¿Los cambios que mencionabas antes que son necesarios en Cuba, son posibles con Fidel en el poder?

Quizás algunos cambios puedan ocurrir con Fidel, o puedan iniciarse, de alguna manera creo que se están iniciando, si Estados Unidos cambia la política en relación a Cuba, y en relación también al resto del mundo

Tomado de: www.contactocuba.com    (al menos damos el crédito al parecer a ellos les cuesta hacerlo, ni siquiera el nombre del autor, ni del logo que recordamos de "El Caimán Amarrado"... todo vale entre cubanos)

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