Una Introducción Neorepetida al Cine Cubano Por Leonardo (Len) Zayas Ex-Jefe de Producción del Noticiero ICAIC Latinoamericano
H abiendo sido uno de los primeros en sentir el impacto del trabajo colectivo con responsabilidad individual durante mi breve estancia en el ICAIC (5 años) y conociendo por experiencia la forma, la doctrina y la meta a seguir desde el punto de vista tanto ideológico como burocrático, no puedo menos que verificar a la luz de la experiencia la teoría masporrera (palabra de índole militar que describe acertadamente la experimentación fidelista en el arte) y que sigue la máxima "cortando huevos es que se aprende a capar".La teoría ha probado ser cierta, aunque consta de muchas debilidades (nada humano es perfecto). Una de esas debilidades es el total descuido hacia los detalles. Uno de los primeros "maestros" que nos visitó, Joris Ivens, hizo hincapié en el proceso del detalle con respecto al documental. Joris, mantenía una afiliación estética entre el personal técnico, el personal artístico y lo que él preveía como la obra terminada. Muy distinto ese acercamiento con el manifestado por otro "maestro" documentalista, con un nombre tan largo como el "resume" que lo seguía: .-Christian François Bouche-Villeneuve. Ese nombre no dice mucho a las nuevas generaciones que, equivocadamente desde luego, creen sus nuevas obras fílmicas basadas en una pura tendencia cubanista, socialista o simplemente rusa. "Cuba Sí, Yankees No" fue el primer eslabón de orgullo y ambición internacional del cine cubano. Para un individuo tan práctico que adopta el nombre de algo sencillo y conocido "por doquier" como los magic markers, Chris Marker, nos pareció una tabla en el medio de un océano de ignorancia. . Un periodista gráfico con un sentido de practicalidad tan pronunciada que percibíamos de él una actitud definida en la frase que convertimos en el estándar del noticiero por el tiempo que si bien no éramos completamente responsable de ello, se esperaba de que asumiéramos las consecuencias como si así fuera; "hazlo primero y ya veremos". Pensamos que Marker, con mucha más definición artística y técnicamente hablando ya que ideológicamente no aportaba Chris Marker más que Santiago Alvarez o Alfredo Guevara (este último era el director decorativo ya que la decisión final de lo publicado recaía en Santiago y el mismísimo Fidel Castro.) Mi función consistía en establecer las prioridades de filmación y el material informativo a ser presentado al proceso final, dirigir las notas o en su defecto "orientar" a los tantos productores con aspiraciones a dirigir documentales y mantener cierto margen de respetabilidad en el caos administrativo y artístico, mi experiencia periodística no valía m..., como diría Mario Noa, ya que la función del noticiero era ensalzar la figura del máximo y hacer ver que Cuba era un desastre esperando por nosotros para ser salvada. En aquel momento nos pareció, y ello nos causó bastante dolores de cabeza debido a la escasez de verdaderos revolucionarios en el ambiente ya que la influencia de los seudocomunistas que nunca formaron parte de las fuerzas revolucionarias pero que se integraron a una rama del ejercito rebelde creada especialmente para aquellos que eran ideológicamente incondicionales de Fidel además de temerosos a reclamar derechos para los campesinos o los obreros si no era directamente establecido por el nuevo líder y que se conocía como "Departamento de Cultura". Estos aprovechados políticos se oponía a cualquier patrón que no fuera de origen Maoísta o Stalinista, ello incluía a Santiago Alvarez y Alfredo Guevara. Creíamos honestamente, que debido a la etapa tan difícil que nuestro país vivía, con los oportunistas, comunistas, fidelistas incondicionales, el CIA y los batisteros que no se conformaban a la idea de soltar la Cuba que habían desangrado por tanto tiempo, y seguimos creyendo actualmente , que un modelo como el de Chris Marker era el más apropiado para mantener al pueblo y al mundo informado de nuestras (revolucionarias) intenciones por su sentido documentalista siempre y cuando se pudiera amalgamar con el estilo ideológico y humano de Joris Ivens. Siguiendo pautas de esos dos se podría crear una verdadera escuela documental con raíces netamente cubanas pero basadas en experiencias internacionales. ¡Poco me imaginaba yo que el mejor periodista del mundo era el Napoleón criollo que sentado junto a Santiago Alvarez solo se preocupaba de su buen ángulo frente a las cámaras y el no entender eso era causa suficiente para convertirse en enemigo del estado! La teoría aprendida por los virtuosos cineastas cubanos, es una derivación, hablando de documentales claro está, de un 90% markiana. Se usó el sistema de coger pequeñas tomas, ha veces desasociadas completamente del tema a tratar, y unirlas formando una homogeneidad discutible, hacer tomas minoritarias del tema principal y editarlas con la ayuda de conocedores probados. Muchos pudieran pensar que es una escuela basada en los principios de Santiago Alvarez, el cual, sin quererlo desde luego, absorbió el apostolado, inquieto pero consistente, de Marker. Aunque no lo aceptaba públicamente, lo sabía, yo me encargué de hacérselo ver, primero por el gran aprecio y admiración que siempre sentí por su persona y segundo porque nunca comprometí mis razonamientos en base de intereses personales. Y él me convenció que eran realmente la necesidad, la escasez y la practicalidad las verdaderas bases doctrinarias. Lo demás era pura demagogia.L a escuela del largo metraje tiene una influencia diferente, nacida del medio-ambiente seudorevolucionario de Cinecitta. de elementos versados en ficción y a los cuales la información "per se" resultaba aburrida y desabrida. El documental y las "notas" noticiosas no eran más que una escalera práctica para llegar donde los rollos de película virgen esperaban con ansiedad.P ara ellos (incluyendo a los grandes ídolos del cine cubano), noticia y neorrealismo resultaban lo mismo siempre y cuando se pudiera alterar la realidad. Recuerdo que en aquel tiempo gané algunos enemigos por utilizar abiertamente una frase que los dirigentes que me rodeaban consideraban un insulto, y me acusaron de ser un discípulo de la gente de "Lunes de Revolución" que en aquel entonces era el archirival del ICAIC en materia intelectual pero que yo defendía porque estaba seguro que los ardientes colaboradores de Carlos Franqui no tenían la menor intención en dañar o perjudicar directamente a la empresa, los directores no estaban de acuerdo conmigo y a mi me importaba un bledo, me escudaba en la condición de que, a mi entender, yo era el único probado revolucionario y combatiente que había en el predio. La frase de marras que se me ocurrió en ese momento fue: " El neorrealismo cubano es como la historia según Hollywood, conveniente y fantasiosa... la diferencia es que a la nuestra se le ha tirado un cubo de meao".Luego se trató con una mezcla de "avant garde a lo cubano", que aparentemente funcionaba dado que la dosis de esoterismo en la mezcla ha sido; incomprendida por los críticos, menospreciadas por la alcurnia del arte y aceptada por las masas. A mbas tendencias, con sus respectivas dosis de cubanía, documentalismo clásico al estilo de Ivens y markismo (alguna etiqueta hay que darle), podían mantener una forma distintiva de independencia. El problema surge cuando se funden todos estos principios básicos de cinematografía y con ello sale a relucir la nueva tendencia entre los realizadores. La cual no es absolutamente nueva, pero que sirve para identificarlos. Básicamente es lo que llamamos "enlatamiento pasteurizado", es decir, el tomar el trabajo ajeno y darle un nuevo contenido para adaptarlo a nuestras intenciones sin tomar en consideración la influencia filosófica del autor o autores originales y con una irrespetuosidad rayana en la piratería y no pocas veces en la chabacanería.Afortunadamente, realizadores de cierto calibre han surgido, los cuales proyectan un trabajo elegante y bien definido pero que reflejan el "enlatamiento" a que nos referimos anteriormente, no es fácil deshacernos de las influencias que nos sirvieron de almohada, con las cuales convivimos y aprendimos los primeros pasos. A esos los entiendo, perfectamente, no hay mucho que se pueda hacer, excepto aclarar que de donde vinieron los presentes hay miles en la incubadora, con una visión diferente aunque digan lo contrario. C uando se hace un análisis consciente e históricamente bien coordinado, del documentalismo y el largo metraje, nos podemos dar cuenta de la verdadera situación.Varias tendencias sobresalen.- Primero, la poca atención dada al personal técnico con relación a los créditos. Segundo.- La tendencia a utilizar títulos extremadamente largos como un medio de aparentar "profundidad intelectual". Tercero.- La actividad extraordinaria de algunos en ciertos períodos y la casi completa desaparición de algunos durante otro. Cuarto.- La falta de una tendencia aparte de lo que ya hemos mencionado. Y así sucesivamente. P or mucho tiempo solamente ciertos nombres eran conocidos, no solo por la calidad, si alguna había, sino por simple repetición. El esfuerzo profesional de individuos con conocimiento pleno de la materia; electricistas, camarógrafos, editores, maquillistas, etc. se perdía en la confusión creadora. Muchas se salvaban en ese torbellino, mientras otras se perdían miserablemente en los almacenes de celuloide. En una de nuestras ultimas discusiones con el respetado y admirado Santiago Alvarez, tratamos de hacerle ver que el futuro del cine en general y del documental y noticiero en particular, residía en el elemento técnico y no en el creativo. Nos sentimos orgullosos de ver que una de nuestras ideas para elevar el interés artístico y conllevarlo al mismo nivel técnico, era el darle créditos al personal. Siguiendo nuestra idea (claro que muchos lo refutarán, pero eso es un problema de ellos), Alvarez dio por primera vez crédito al personal técnico (un poco exagerado, creo que hasta los que despachaban la gasolina aparecen en ello) en el documental "Ciclón". Años después (1977) la gerencia del ICAIC hizo lo mismo para los directores, los famosos y los no tan famosos en "La sexta Parte del Mundo", la lista es tan larga, en ambos casos, que no hay base de datos que pueda mantenerse al corriente de tanto personal en una sola producción. Lo anteriormente expuesto, unido a la verborrea titular, nos hace pensar que la única razón de ser ahora dadas a la luz pública todos estos empolvados y adoctrinados documentales, aunque no por ello menos interesantes, es sencillamente por haberse eliminado la barrera de los 8 alfanuméricos en la informática.Muchas cosas pasan en 45 años, pero en algunas pasan muy lentamente. Los datos se sobran, pero como diría Martí; "La experiencia no es el tiempo vivido, sino el tiempo analizado" No es nuestra idea el hacer un ensayo de las virtudes y defectos del cine cubano, esas funciones pertenecen a los críticos, pero sí el explicar a que se debe la fama, a veces apropiada y otras veces desquiciadamente irrazonable, de algunos realizadores o realizaciones. Es la persistencia de la empresa la que hace o deshace las estrellas. Y si la estrella tiene toda las condiciones para brillar por cuenta propia se encuentra con la limitación creativa que no le permite fulgurar a plenitud.Hay un paralelismo extraordinario entre el cine y la república. El hecho de ser Cuba un país atractivo, aun para sus detractores, no es razón para aceptar superficial e indiscutiblemente el triunfo del turismo, el hecho de que la cinematografía cubana tiene un puesto relevante en el arte latinoamericano no garantiza el triunfo comercial, aun con el apoyo de todas las naciones. A un cine o una república moribunda no se le puede revivir con esparadrapo y mercurocromo. El cine cubano, como la isla, están predeterminados por la politiquería estatal, la ignorancia empresarial y el miedo a la creatividad. P ara terminar podemos decir que cuando se haga una página honesta con el título: "Personal del Noticiero" en que aparezca todo el personal del noticiero ICAIC desde Sergio hasta Reyes, desde su fundación hasta el momento de expirar, en ella podrá verse que en un momento u otro en la historia del cine cubano, casi todo el personal técnico pasó por allí, al igual que todos los directores pasaron por el departamento de documentales, no es casualidad que ambos fueran dirigidos por el difunto Santiago Alvarez, con grandes honores en todos los sentidos, para mi siempre fue la figura de un gran líder, un gran hombre, alguien que siempre mereció mi respeto y admiración, pero con el cual nunca hubo una buena relación artística o política. No en balde el es un héroe nacional y de mi no se acuerdan ¡ni los acreedores!Solamente tengo un par de pesares, el perder a un realizador como "Titón" para seguir admirando su obra mientras critico a la persona y a Santiaguito para alabar su persona y criticar sus obras. Espero que ambos estén donde puedan ver que las cosas no siempre son como parecen y que a la larga "la espinita clavada en el c..." y "el espíritu de contradicción", etiquetas que ambos me pegaron, (y que las repito con orgullo) ha tenido la razón en todos los aspectos. Len Zayas (original octubre del 99 revisado septiembre 06) Escriba a: editor@cinecubano.net |
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